Jorge Nuñez en el paseo de los vencedores de Sella
Jorge Nuñez en el paseo de los vencedores de Sella
A sus 34 años, el riosellano Jorge Núñez se enfrenta estos días a algunos de sus mayores retos en México. Hoy participará en el Campeonato de América de Descenso de Barrancos, con la intención de hacer un buen papel. Técnico deportivo de nivel II en Barranco, el año pasado se convirtió en aperturista de Arroyo Grande, primer barranco de grado 6 de México.

Cuénteme, ¿cuándo empezó a sentir fascinación por la montaña y el barranco?

Tenía dieciséis años. Abrieron en Ribadesella una empresa de turismo y aventura y conocí al dueño. En aquella época no era muy buen estudiante, algo de lo que ahora me arrepiento. Así que pasaba los veranos trabajando en la empresa y poco a poco me metí en este mundo.

Al final no salieron mal las cosas. ¿Por qué se arrepiente de no haber hincado más los codos?

Cuando tienes dieciséis años piensas que lo sabes todo y aunque mis padres me decían que estudiase y me esforzara, no lo hice. Más me valdría haberme aplicado antes y no tan tarde, pero bueno ahora tengo mi propia empresa y soy profesor. No me quejo.

¿Se ha sentido apoyado en todo este tiempo por la Administración?

Sí. A pesar de que el barranquismo no es un deporte tan seguido, tengo que decir que tanto el Ayuntamiento de Ribadesella como el Principado se han volcado y me han apoyado en viajes como el de esta semana, muy costosos.

¿Por qué cree que es un deporte menos visible?

Porque no es tan accesible. Está claro que las expediciones importantes no son tan seguidas, como sí ocurre con la escalada.

De todos los lugares que ha visitado, ¿hay alguno al que no le gustaría volver?

Está claro que hay sitios en los que me siento más cómo que en otros. Eso sí, como en casa no estoy en ningun otro lugar, con mis padres que son los que más sufren con estas aventuras.

Va a México con varios objetivos en mente. ¿De todos ellos cuál es el que más ilusión le hace?

Aparte de participar en el campeonato y acercarnos al Centro Asturiano de México D. F. como embajadores asturianos, la última semana vamos a visitar un barranco inexplorado en Jalisco que vamos a bautizar con el nombre de Asturias. Será un poco como poner nuestra semilla.
Acantilados

¿Se ha entrenado de alguna forma específica para la competición?

No existe un campeonato del mundo de barranquismo así que creo que aquí estarán los mejores. Por eso llevo tres meses entrenando pero como ha nevado mucho los barrancos de Asturias no me servían. En cambio me han servido para hacer rápel. Además, en una zona entre la playa de Vega y la de Santa Marina, he ejercitado el desarrollo horizontal.

Participará hoy en solitario. ¿Tiene la intención de conformar un equipo para posteriores campeonatos?

Es mi intención. Si no lo hemos hecho ahora es porque surgió todo rápido y claro, en pocos meses, no nos podíamos preparar. Pero habrá más opciones en el futuro.

¿Cuáles son las mayores dificultades a las que se enfrenta?

Principalmente, que es una zona menos conocida para mi. Por otro lado todo el material lo voy a tener que llevar hoy y eso requiere un gran esfuerzo. Va a ser duro pero creo que voy preparado. Además llevo dos polizones que son ‘Jorgini’ y ‘Trasgu’, dos amuletos de los que no puedo decir más (ríe).

¿Sueña con barrancos?

Hace unos años era así. Sólo pensaba en superarme pero sufrí un accidente y me cambió la vida. Disfruto de la montaña pero ya no estoy obsesionado y tengo tiempo para todo.

Imagino que fue su momento más difícil…

Sin ninguna duda. Estuve cuatro meses en silla de ruedas pero tuve el apoyo de todos.

¿Le ha cogido algo de miedo a la montaña?

Respeto sí, pero no miedo. Creo que es fundamental no tenerlo para poder hacer un buen papel en ella.

Fuente El Comercio Digital

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