Barranco típico en la zona, entretenido y con un cierto nivel.  Como su nombre indica, tiene doce cascadas, doce rápeles que van de 10 a 20 metros.   Se compone de dos zonas más encajonadas y una intermedia más abierta.

La instalación es buena,  generalmente con químicos o parabolts. El acceso, con combinación de coches, es inmediato. Sólo el retorno, 15 o 20 minutos, tiene alguna complicación, pues el camino no es claro, pero tampoco ofrece mucho problema. Es un barranco con bastante afluencia de público. Roca caliza.
Como casi siempre, se ha de evaluar el caudal. Si es mínimo, en pleno estiaje, pierde interés. Pero después de fuertes lluvias o en deshielo puede ser peligroso, el río tiene una cuenca relativamente importante, casi toda una vertiente del pico Gallinero.

Desde la carretera de Graus a Benasque, cogeremos el desvío hacia Castejón. Nada más pasar el puente sobre el Ésera y antes de entrar en el pueblo, a la izquierda sale una pista que bordea el río y deja un cámping a la izquierda.  Pasado éste, en un cruce de pistas, cogemos la de la derecha que nos lleva al cementerio. Aquí dejamos un coche.

Para ir a la cabecera es necesario atravesar Castejón dirección Pont de Suert. Un kilómetro después, desvio a a la izquierda hacia los pueblos de Liri y Arasán.  Subimos la carretera, y en la gran curva hacia la derecha antes del cruce que lleva a uno u otro pueblo,  se deja el coche, hay zona para aparcar. El acceso es inmediato.

Al final, después del último rápel, seguir el río hasta una vieja canalización,  subir a la izquierda a buscar una construcción, y después de atravesar unos prados se llega al cementerio.

Es aconsejable llevar dos cuerdas de 30. Hay un rápel que supera algo los 20m. y una de 40 se queda demasiado justa. Neopreno entero.

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