Los caminos de la sierra de Guara han sido cruzados tradicionalmente por carboneros, cuchareros que iban a por boj y gentes de la zona que se dirigían a pescar o a cazar en las palomeras. Sin embargo, los fondos de los barrancos permanecieron ocultos e inexplorados durante muchos años y no ha sido hasta cerca del año 2000 cuando Guara ha entregado todos sus secretos.

Fue el francés Lucien Briet el primero en descubrir entre 1904 y 1908 Gorgas Negras, la Peonera, el Vero o el Mascún y dejar de ello constancia escrita y fotográfica.

Barranco de Mascún
Barranco de Mascún
Después pasarían casi cincuenta años hasta que otros equipos también franceses, consiguieran aventurarse por los fondos de los barrancos de Guara realizando su ascenso, con técnicas de espeleología: Mascún y Balced (1956), Vero (1966), la Choca (1967)…
Ya en los setenta algunos grupos españoles empezaron a pensar en descender los barrancos en el sentido de la corriente: Gorgas Negras (1973), Mascún (1974), Oscuros del Balced (1976)… Y tras el descubrimiento de los cauces importantes, los años ochenta darían paso a la exploración de barrancos secundarios y afluentes: Otín (1982), Gorgonchón (1983), Cueva Cabrito (1987), Chimiachas (1989)…

Aunque parecía que todo estaba ya descubierto todavía quedaba algo por reconocer y en 1996 se descendía por primera vez el barranco d´os Fornazos, en la margen izquierda del Mascún.

El tiempo de las exploraciones ha acabado en la Sierra de Guara, y ahora brinda todas sus bellezas ocultas a cuantos quieran aventurarse en sus entrañas.

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